Intolerancia a la lactosa: por qué la leche puede dejar de sentarte igual

Nutricion

Hay personas que, después de años tomando leche sin ningún problema, empiezan a notar que ya no les sienta igual de bien. Pesadez, hinchazón u otras molestias digestivas pueden aparecer tras el desayuno o el café con leche, sin que nada haya cambiado aparentemente en su alimentación.

Las causas de estas molestias pueden ser diversas, pero una de las posibles está relacionada con la lactosa, el azúcar natural de la leche. En algunos casos, con el paso del tiempo, la capacidad del organismo para digerirla puede disminuir, y eso explica por qué algo que antes se toleraba bien empieza a resultar incómodo.

A continuación, explicamos qué es la lactosa, cómo la digiere nuestro cuerpo, en qué consiste la intolerancia a la lactosa y qué alternativas existen para seguir disfrutando de la leche y de todo lo que aporta.

¿Qué es la lactosa y cómo se digiere?

La lactosa es el azúcar natural presente en la leche de todos los mamíferos, incluida la leche materna. Se trata de un disacárido, es decir, un azúcar formado por la unión de dos azúcares más pequeños: glucosa y galactosa.

Para que el organismo pueda aprovecharla, primero tiene que separar estos dos azúcares. De ello se encarga la lactasa, una enzima que se encuentra en el intestino delgado. Podría decirse que la lactasa actúa como unas “tijeras” que cortan la lactosa en glucosa y galactosa, dos azúcares más sencillos que ya pueden absorberse con normalidad.

Cuando hay suficiente lactasa, este proceso ocurre sin que nos demos cuenta. El problema aparece cuando la cantidad de esta enzima no es suficiente para digerir toda la lactosa que tomamos.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es la dificultad para digerir la lactosa debido a una cantidad insuficiente de lactasa. Cuando la lactosa no se digiere, o se digiere parcialmente, no se absorbe en el intestino delgado y llega al intestino grueso sin descomponerse. Es esto lo que puede provocar molestias digestivas, como la sensación de hinchazón abdominal. Estas molestias suelen aparecer entre los 30 minutos y las 2 horas después de haber tomado alimentos con lactosa.

Existen distintos tipos de intolerancia a la lactosa:

  • Primaria: es la forma más frecuente. Se caracteriza por una disminución progresiva de la producción de lactasa con la edad. Tiene un origen genético y es permanente.
  • Secundaria o adquirida: se produce por un daño temporal en el intestino, por ejemplo, tras una gastroenteritis. Es transitoria.
  • Congénita: es extremadamente rara y está presente desde el nacimiento.

¿Por qué antes me sentaba bien la leche y ahora no?

La intolerancia primaria explica por qué muchas personas notan este cambio en la edad adulta. Como la producción de lactasa va disminuyendo de forma progresiva, puede llegar un momento en que la cantidad de enzima ya no sea suficiente para digerir la lactosa con la misma facilidad que antes. Por eso, aunque durante años la leche haya sentado bien, es posible empezar a notar molestias que antes no aparecían.

En cualquier caso, la sensación de hinchazón o pesadez después de tomar leche puede tener diferentes causas digestivas y no siempre está relacionada con la lactosa. Si las molestias son recurrentes, conviene acudir a un profesional sanitario, que valorará los síntomas y, cuando proceda, podrá indicar pruebas como el test de hidrógeno espirado.

¿Es lo mismo intolerancia a la lactosa que alergia a la leche?

No, son dos situaciones diferentes que a menudo se confunden. De hecho, la “alergia a la lactosa” como tal no existe: lo que suele confundirse con ella es la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV).

  • Intolerancia a la lactosa: el organismo tiene dificultades para digerir el azúcar de la leche. Provoca principalmente molestias digestivas. Las personas con intolerancia a la lactosa pueden optar por productos sin lactosa, teniendo en cuenta las indicaciones del profesional sanitario.
  • Alergia a la proteína de la leche de vaca: es una reacción del sistema inmunitario frente a las proteínas de la leche. Puede provocar síntomas digestivos, en la piel o respiratorios, y requiere evitar la leche y los productos lácteos, también los que no tienen lactosa. Los productos sin lactosa siguen conteniendo proteínas de la leche y no son aptos para personas con alergia a dichas proteínas.

Pascual Movit® Sin Lactosa: para seguir disfrutando de la leche

Notar que la leche ya no sienta igual no significa tener que renunciar a ella. Las leches sin lactosa se elaboran añadiendo lactasa, la misma enzima que produce nuestro intestino. Así, la lactosa ya llega descompuesta en glucosa y galactosa, y la leche resulta apta para las personas con intolerancia a la lactosa.

Pascual Movit® Sin Lactosa mantiene los nutrientes de Pascual Movit® de siempre. Está enriquecida con proteínas, vitaminas y minerales que ayudan a cuidar de tus músculos, huesos y articulaciones:

  • Estabilidad: con calcio, fósforo, zinc y vitamina K, que contribuyen al mantenimiento normal de los huesos.
  • Fuerza: con magnesio y vitamina D, que contribuyen al funcionamiento normal de los músculos, y proteínas, que contribuyen a que aumente la masa muscular.
  • Flexibilidad: con vitamina C, que contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los cartílagos, y manganeso, que contribuye a la formación normal del tejido conectivo.

Además, conserva el sabor característico de la gama Movit®, con un dulzor suave. Conviene saber que la leche sin lactosa no aporta menos calorías ni menos azúcar que su versión clásica: el azúcar natural de la leche simplemente se transforma en sus unidades más sencillas.

Se recomienda tomar un vaso al día (250 ml) dentro de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida activo y saludable. Ten en cuenta que la leche sin lactosa no es apta para personas con alergia a la proteína de la leche de vaca.

Lactosa y edad: escuchar a tu cuerpo sin renunciar a la leche

La disminución progresiva de la lactasa con la edad es la causa más habitual de que la leche deje de sentar igual que antes. Entender cómo se digiere la lactosa ayuda a reconocer estas señales y a buscar alternativas que permitan seguir incluyendo la leche en la alimentación diaria.

Opciones como Pascual Movit® Sin Lactosa permiten seguir disfrutando de la leche y de los nutrientes que aporta a tus músculos, huesos y articulaciones, dentro de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida saludable.

Recuerda que las molestias al consumir leche pueden tener diferentes causas. Si las notas, consulta con un profesional de la salud para recibir una orientación personalizada.

Referencias Bibliográficas:

1. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on lactose thresholds in lactose intolerance and galactosaemia. EFSA Journal. 2010;8(9):1777. doi:10.2903/j.efsa.2010.1777

2. Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL). El libro blanco de los lácteos. 2009.

Pascual Movit


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