Colágeno y articulaciones: por qué es clave cuidarlas a partir de los 40
A partir de los 40 años es habitual empezar a prestar más atención a las articulaciones. Mantener una buena movilidad y flexibilidad resulta esencial para seguir disfrutando de un estilo de vida activo, practicar ejercicio o realizar las actividades cotidianas con comodidad.
Aunque solemos asociar el bienestar articular únicamente con el cartílago, lo cierto es que el movimiento depende del buen estado de un conjunto de estructuras que trabajan de forma coordinada: cartílagos, tendones, ligamentos y otros tejidos conectivos. Todos ellos tienen un elemento en común: el colágeno.
El organismo es capaz de producir esta proteína de forma natural, pero para hacerlo necesita disponer de determinados nutrientes. Entre ellos destacan la vitamina C y el manganeso, presentes en la fórmula de Movit, que participan en procesos fisiológicos relacionados con la formación normal del colágeno y del tejido conectivo.
¿Qué relación existe entre el colágeno y las articulaciones?
El colágeno es la proteína más abundante del organismo y forma parte de numerosos tejidos. En las articulaciones, contribuye a proporcionar estructura y resistencia a diferentes componentes implicados en el movimiento.
El cartílago articular, por ejemplo, contiene una red de fibras de colágeno que le aporta soporte y ayuda a mantener sus propiedades mecánicas. Del mismo modo, tendones y ligamentos también están constituidos en gran parte por colágeno, lo que les permite soportar las tensiones derivadas de la actividad física y del movimiento diario.
Además de aportar resistencia, el colágeno proporciona una cierta elasticidad a estos tejidos, permitiéndoles adaptarse a las fuerzas que soportan durante el movimiento cotidiano. Caminar, subir escaleras, cargar peso o practicar deporte requiere que cartílagos, tendones y ligamentos trabajen de forma coordinada para facilitar cada gesto.
Por eso, cuando hablamos de cuidar las articulaciones, no solo nos referimos al cartílago. También implica cuidar todos los componentes que hacen posible el movimiento y la flexibilidad.
¿Por qué es importante cuidar las articulaciones a partir de los 40?
El paso del tiempo forma parte del proceso natural de envejecimiento del organismo. A medida que avanzan los años, mantener unos buenos hábitos cobra todavía más importancia para favorecer el funcionamiento normal del aparato locomotor.
En las mujeres, además, esta etapa suele coincidir con cambios fisiológicos propios de la madurez que hacen especialmente recomendable prestar atención al cuidado integral de huesos, músculos y articulaciones.
La forma en que llegamos a esta etapa depende en gran medida de los hábitos mantenidos durante años. Permanecer activo, realizar ejercicio de forma regular y prestar atención a la alimentación son factores que ayudan a cuidar las estructuras implicadas en el movimiento. Por eso, nunca es demasiado pronto —ni demasiado tarde— para empezar a cuidar las articulaciones.
El organismo fabrica colágeno, pero necesita determinados nutrientes
El colágeno se sintetiza de forma natural en el organismo mediante un proceso complejo en el que intervienen diferentes componentes. Además de los aminoácidos que forman esta proteína, el cuerpo necesita disponer de determinados micronutrientes que permitan que este proceso se lleve a cabo con normalidad.
La vitamina C desempeña un papel especialmente relevante, ya que contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los cartílagos, además de participar en la formación normal de colágeno para otros tejidos como los huesos, la piel o los vasos sanguíneos. Sin una cantidad suficiente de vitamina C, el organismo no puede formar colágeno con normalidad.
Por su parte, el manganeso contribuye a la formación normal del tejido conectivo, un conjunto de estructuras que proporciona soporte y unión a distintos tejidos del organismo, entre ellos los relacionados con las articulaciones. Además, contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
Estos nutrientes no forman el colágeno por sí mismos, sino que ayudan al organismo a desarrollar con normalidad los procesos fisiológicos implicados en su formación y en el mantenimiento del tejido conectivo.
Hábitos que ayudan a cuidar las articulaciones
El cuidado de las articulaciones es el resultado de la suma de distintos hábitos mantenidos en el tiempo. Algunas recomendaciones generales son:
- Practicar actividad física de forma regular, combinando ejercicios de fuerza, movilidad y equilibrio.
- Evitar el sedentarismo y mantenerse activo durante el día.
- Mantener un peso corporal acorde con las características de cada persona.
- Seguir una alimentación variada y equilibrada que aporte los nutrientes necesarios para el funcionamiento normal del organismo.
- Priorizar un descanso adecuado y respetar los tiempos de recuperación tras la práctica deportiva.
No existe una única medida que garantice el bienestar articular. La combinación de ejercicio, una alimentación equilibrada y un estilo de vida activo contribuye a cuidar las estructuras que hacen posible el movimiento y favorece un envejecimiento saludable.
¿Cómo puede ayudarte Movit?
La fórmula de Movit incorpora vitamina C y manganeso, dos nutrientes que participan en funciones fisiológicas relacionadas con el aparato locomotor.
La vitamina C contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los cartílagos, mientras que el manganeso contribuye a la formación normal del tejido conectivo y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
Dentro de una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable, aportar estos nutrientes puede formar parte de una estrategia global para cuidar las estructuras que hacen posible el movimiento y la flexibilidad.
Conclusión
Cuidar las articulaciones a partir de los 40 va mucho más allá de prestar atención al cartílago. El movimiento depende del buen estado de diferentes tejidos conectivos que trabajan de forma coordinada, y el colágeno constituye uno de sus principales componentes estructurales.
Mantener unas articulaciones saludables no depende de una única acción, sino de la combinación de diferentes hábitos. La actividad física, una alimentación equilibrada y un aporte adecuado de los nutrientes que participan en la formación normal del colágeno y del tejido conectivo forman parte de una estrategia global para favorecer la movilidad con el paso de los años.
Junto con unos hábitos de vida saludables, un aporte adecuado de vitamina C y manganeso ayuda a cuidar todas las estructuras que hacen posible el movimiento y la flexibilidad.
Referencias Bibliográficas:
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Cristina Lafuente Gómez
Dietista-nutricionista
N.º col. CAT000257
